Para casi todos los residentes en cuidados de larga duración el día empieza con el mismo gesto: el aseo. Es tan habitual que rara vez se cuestiona — y, al mismo tiempo, es uno de los pocos momentos en que la piel, el agua, el textil y las manos del profesional coinciden. Precisamente por eso la higiene básica en el aseo personal vuelve a estar en discusión.
Las recomendaciones de prevención de infecciones en el aseo personal se han revisado en varios países en los últimos años, y el aseo sin agua figura ahora de forma explícita en ellas, y no como una excepción. En los Países Bajos, los organismos de prevención de infecciones publicaron en 2025 una directriz revisada sobre higiene básica en el aseo personal, que sustituye a recomendaciones de 2004 a 2011.
De ahí surge una pregunta concreta en la práctica: ¿cuándo elegir agua y jabón, y cuándo optar por manoplas húmedas? Este artículo compara ambos métodos en los puntos que realmente importan en el día a día.
